Estaba la mariposa
sentada en la rosacon su brillo deslumbrante
alumbraba toda la costa.
Ninguno de los animales
la podía mirar
porque si eso hacían
se iba a enfadar.
Hasta que un día
una vieja gaviota
le dijo una cosa:
no todo gira en torno a ti.
Al día siguiente
la mariposa volaba
alrededor de la rosa
en la que ayer se sentaba.
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